En el mercado laboral TODO ES NEGOCIO (It’s all business, dicen). Y como en todo negocio, ambas partes tienen que ganar el máximo posible – y como en cualquier negocio, quien paga es quien más va a ganar. Es decir, la empresa no es la casa de tus padres, tu jefe no es una figura paterna – somos adultos emancipados, dueños de nuestro propio destino y responsables últimos de nuestro éxito. Y voy más allá: Eres EMPRESARIO/A de tu propio talento y como tal, encargado de desarrollarlo, mejorarlo y depurarlo para que genere el máximo VALOR para tus clientes Y eres responsable de posicionarlo, promocionarlo y VENDERLO, para encontrar en cada momento al cliente que más va a valorar tu talento, al que mejores resultados le puedas conseguir y que te ofrezca el entorno en el que seguir mejorando los resultados que logras. No puedes aceptar el rol de parte pasiva, víctima de los procesos de selección; tú eres un empresario buscando tu “business partner” con el que colaborar para que ambos podáis generar riqueza. Y cuando estés trabajando con tu “business partner” en su empresa, tú eres parte de su negocio y estás ayudándole a mejorarlo y a hacerlo crecer. Es una colaboración que debes asegurarte que es positiva y rentable en todo momento para todas las partes Es decir, que debes asegurarte que cobras lo que corresponde por tus servicios…